Museo del chocolate de Astorga: un acercamiento a las técnicas tradicionales.


En Astorga hubo durante largo tiempo una floreciente industria chocolatera, que se desarrolló gracias al tipo de comercio Maragato centrado en los arrieros, que comerciaban con productos, exportando lo que ofrecía la región pero aprovechando los viajes de vuelta para traer productos de otras regiones que fueran muy rentables respecto a su peso, en este caso el cacao.

El fruto del cacao en el Museo del Chocolate de Astorga

El fruto del cacao en el Museo del Chocolate de Astorga

Originariamente el cacao proviene de mesoamérica, en concreto de la zona de Mexico, teniendo un valor ritual y tomándose fundamentalmente como bebida muy especiada, y bastante picante. La cultura Azteca (méxica) asoció el cacao al dios Quetzacoatl que regaló la planta a los hombres, la cultura Maya lo asocia con Ek-chuah que protege la planta. La bebida consumida por los mayas era conocida como Xocolatl, se consediraba una bebida embriagante, nuestro actual chocolate tiene en común con esta bebida tan solo el cacao, como ingrediente principal (podemos ver más información en “El libro del chocolate” de Ignacio de la Mota). Ya en época azteca se mezclaba el cacao con harina de maiz para aumentar su densidad y hacer que al aumentar su volumen fuera necesario menos cacao para consumirlo. Para estos pueblos el cacao fue durante mucho tiempo una moneda de cambio.

Piedra para trabajar el cacao, para hacer chocolate.

Piedra para trabajar el cacao, para hacer chocolate.

Cómo exáctamente el cacao llega a España y desde aquí se extiende por toda Europa es una incógnita, hay quién cree que lo trae Hernán Cortés como regalo al emperador Carlos al contarle el valor energético que lo caracterizaba, otros atribuyen su venida a la orden del Cister através de fray Aguilar que habría llevado la receta al Monasterio de Piedra en Aragón, otros atribuyen su venida a frailes franciscanos… Pero lo que sí es seguro es que desde ese momento se convirtió en un comercio floreciente con las Américas y un negocio interesante en varios lugares de España, el siglo XVII va a ser testigo de como se impone en toda España y luego Europa este producto llegado de ultramar.

Máquinas en el Museo del Chocolate

Máquinas en el Museo del Chocolate

En el museo de Astorga podemos contemplar los procedimientos llevados a cabo de forma tradicional para trabajar el chocolate a la piedra luego completándose con los elementos de la primera industrialización de este trabajo. Como podemos ver en uno de los documentales de Eugenio Monesma para Pyrene Pv dentro de la serie Oficios perdidos (video que además nos ponen al final de la visita al museo).

Moldes de onzas de chocolate

Moldes de onzas de chocolate

El trabajo del chocolate empieza en cualquier caso con el tostado y descascarillado de los granos. Posteriormente si se trata del proceso a la piedra se comienza a amasar los granos sobre una piedra, generalmente de granito que permanece caliente para facilitar la labor, el objetivo es generar la pasta de cacao que luego se mezclará con azúcar y harina para formar una pasta que dé lugar a la pastilla de chocolate, que en cuanto a su aspecto ha permanecido inalterada. El museo nos permite contemplar los moldes en que se depositaba la masa de chocolate así formada para dar la oportuna forma, una vez se golpeaban para quitar posibles burbujas de aire se procedía a colocar encima un molde que daba la forma a las onzas, se marcaban luego las onzas, con el peso, las iniciales del fabricante u otros detalles similares. Al final de la muestra tenemos ocasión de ver las piedras litográficas originales que se hacían para los envoltorios de chocolate en las distintas fábricas de Astorga, procedentes de la imprenta Sierra, de la misma ciudad. En otra zona del museo vemos muchas piezas asociadas con el chocolate, lo que sería el merchardaising desde fotografías de las familias que se dedicaron al negocio a los regalos o cromos que acompañaban algunas pastillas de chocolate así como jícaras y mancerinas de época o chocolateras que permitían servir el mejor chocolate a la taza, una vez mezclado y espumado con el molinillo.

Piedras litográficas de envoltorios de chocolate.

Piedras litográficas de envoltorios de chocolate.

Cuando termina el recorrido nos ofrecen en la tienda del museo una cata de los chocolates que luego de degustarlos se pueden comprar en la propia tienda, no pierdan la ocasión si lo visitan de percibir la diferencia de gusto según la cantidad de cacao que contiene cada una de las mezclas, así como el origen geográfico del mismo. No hay que faltar a este pequeño museo si se visita la ciudad de Astorga, nos recuerda unas tradiciones, que afortunada y dulcemente no han variado demasiado.

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