Avelino: el hojalatero de Huéscar.


Un jueves de verano, en el mercadillo semanal de Huéscar, en pleno altiplano Granadino, en una esquina pudimos tener la ocasión de comprar varias cosas al hojalatero, que recoge la tradición de la zona con objetos como las latas para asar cordero (de las que hablamos al hablar de la cocina de la zona) o las “hornillas” o cocinas de lata y los candiles.

Lata candil y hornilla de Huéscar

Lata candil y hornilla de Huéscar

Las piezas que compramos son las más significativas de su quehacer y representan una labor anclada en otro tiempo, pero lo que realmente tiene éxito en la zona son sus “latas” de chapa cincada para asar, en especial para asar el cordero Segureño propio de la zona, como veíamos en un post anterior. Estas latas remachadas sirven para poner en el horno carne y contorno juntos o bien pescado, incluso para hornear postres, son muy populares y se ofrecen como plato típico en muchos restaurantes de la zona. Son bastante resistentes al calor y al tiempo y están hechas de un material barato, la chapa cincada,  que solo necesita de unas pocas herramientas para manipularlo, además está remachado y no soldado con lo que aumenta su simplicidad y se reduce el riesgo de oxidación.

Lata hojalatero Huéscar

Lata para cocinar el cordero segureño. Avelino el hojalatero Huéscar

El candil de garabato (el garabato es el gancho) de cuatro picos es un elemento típico en las casas de antaño y más en esta zona de viviendas trogloditas que necesitan luz artificial todo el día, para hacerlo funcionar solo es necesario mecha de algodón y aceite, una vez más las piezas se ensamblan por remache y no por soldadura. El quemarse de ese aceite contribuía a ennegrecer el interior las viviendas encaladas. Obviamente al tener el candil cuatro picos y por ello cuatro mechas su poder lumínico es superior al candil de una sola piquera.

Candil de garabato de cuatro picos del hojalatero de Huéscar

Candil de garabato de cuatro picos del hojalatero de Huéscar

Por último la pieza que más nos atrajo por su originalidad la hornilla o el hornillo, según quién nos decía lo llamaba de un modo, hecho con una lata grande de conserva a la que se añaden patas y una especie de tapa con grandes agujeros para colocar el carbón y que a su vez caigan la ceniza, unas presillas para sujetar en su caso la olla y con un orificio frontal por el que sacar la ceniza. Según tenemos entendido valía perfectamente para guisar, se hacía brasa en un fuego y se ponía en la hornilla y sobre esta la olla o sartén, por otro lado nos recomendaron su uso para asar pimientos y patatas directamente sobre el carbón. Desde luego se trata de una cocina económica y funcional para usar al aire libre y ligera para transportar, posiblemente fuera propia de pastores o agricultores que se desplazaran, y gente modesta de la zona de las cuevas, es una parte de su patrimonio inmemorial.

hornilla u hornillo de hojalata de Huéscar

hornilla u hornillo de hojalata de Huéscar

Lamentamos no poder ofrecer más datos sobre este hojalatero al que conocimos preguntando por artesanos de la zona, y que esperamos se siga colocando en el mercado todas las semanas. Se ponía en una esquina con su nieto, sabemos sólo su nombre y poco más, dado que son piezas compradas hace años, cuando no teníamos intención de sistematizar nuestra colección de artesanía.

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